miércoles, 6 de junio de 2007

Retomando las bases doctrinarias






Es tarea nuestra asumir el compromiso del cambio institucional. No creemos que el simple éxito electoral sea motivo valido para dejar de lado las cada vez más clara demandas ciudadanas. Pero la gran interrogante pasa por cómo idealizamos y estructuramos una estrategia de cambio, una alternativa política, social y cultural que pueda competir con el modelo actual.





El gran cuestionamiento que tenemos nosotros como jóvenes socialistas recae en como retomamos las bases doctrinarias de nuestro partido y las contextualizamos en el periodo actual de libre cambio, ya sea económico, cultural, de ideas y de continuas crisis (de la democracia, de representación, de los partidos políticos, de identidades, etc.) que son a causa de los intereses de las cúpulas partidistas, generando legislaciones y políticas a favor de un consenso político íntercoalición y no en pos del bien común.
Nos hacemos creer que superamos la dictadura militar, pero sus consecuencias aun perduran. La correspondiente desarticulación de todo el aparataje institucional y constitucional que conllevó este régimen, generó la instauración de nuevas doctrinas económicas, la reformulación del sistema de partidos y electoral y en general la modificación total de la Constitución.
Toda esta estructura se mantiene inalterada en el tiempo, es a causa de la incapacidad de los políticos de intervenir el orden establecido a favor de la ciudadanía y de sus propios electores, teniendo una visión sesgada de los conflictos que se dan actualmente con entre los consumidores y el mercado, entre las empresas primario-extractoras y el medio ambiente.
Ergo observando un horizonte poco nítido para la izquierda, con un modelo económico de apariencia inapelable, que cada vez nos hunde más en conceptos tales como desigualdad, exclusión e ignorancia.
Es tarea nuestra asumir el compromiso del cambio institucional. No creemos que el simple éxito electoral sea motivo valido para dejar de lado las cada vez más clara demandas ciudadanas. Pero la gran interrogante pasa por cómo idealizamos y estructuramos una estrategia de cambio, una alternativa política, social y cultural que pueda competir con el modelo actual. Es ahí en donde hemos dejado bastante que desear como izquierda. Caemos en los temas que nos impone la derecha y tratamos de ser socialistas dentro de los márgenes de factibilidad que nos deja el sistema actual.
Por lo tanto resulta indispensable olvidar nuestros caudillos político resignado al modelo y sentarnos a reflexionar como jóvenes de izquierda para avanzar en una propuesta común. Utilizando la garantía de la vulneración de los derechos ciudadanos y la crisis medioambiental propia de un modelo de producción empedernido, que no es capaz de generar un diálogo sustentable con los defensores del medio ambiente. Solo con estas banderas de lucha podremos hacer conciencia en la ciudadanía que el modelo no les pertenece y menos favorece.




Rodrigo González Guerra



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